Pasión por Santana

Por: Erwin Caro Infante

El poeta Santana era mi ídolo. Podía imaginarlo en el último salón al lado del estante de literatura latinoamericana; detrás, una ventana inmensa por donde nunca entraba el sol, pero sí una claridad imprescindible. “Aquí estoy rodeado del espíritu de los poetas, cerca de sus libros, que son sus tumbas”, me decía mientras le llevaba un traguito de café; si no, “María, ¿no hay nada por ahí que me quite la penumbra de estos ojos?”, entonces yo, “Sí, Santana, siempre hay” y en mis manos iba la tacita de porcelana, él se quedaba mirándola cuidadosamente y después escribía. Claro, yo siempre amable, o mejor dicho feliz, porque si hay una cosa que una no debe permitirse nunca es pasar de un padre tirano a un esposo dictador, y soñar con un hombre que dice “Esta ciudad es como tus ojos navegando sobre la arena”. ¿El único consuelo?, la pregunta “¿Y la familia cómo está?”. Después, continuar con una conversación lógica, “Está usted inspirado hoy”, y evitar que las palabras dichas jamás vayan en contra de los preceptos de mi padre. “¡Una mujer se debe a su marido!” “Sí, papá”. “¡De esta casa no sales si no estás bien casada!” “¡Sí, papá, carajo!”, hubiera podido gritar, pero no, siempre fue la tímida respuesta, agachar la cabeza y mirar fijo al suelo. Leer más “Pasión por Santana”

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Margaret Atwood, en la superficie de la palabra

Por: Masiel Mateos

Hace 26 años, cuando los libros alcanzaban apenas el valor de dos modestos pesos moneda nacional, adquirí el libro En la superficie, una novela de la entonces desconocida por acá Margaret Atwood. La recomendación no venía de un librero, ni de un escritor, mucho menos de un editor o un promotor; sino de un joven doctor residente en Psiquiatría: yo era su paciente, pues, en ese año, después de un intento de suicidio, debí someterme a un riguroso tratamiento psiquiátrico. El joven, que tiempo después emigraría tras ser perseguido por el odio contra la religión en que convirtiera su fe, sugirió el libro no por fines literarios, sino simplemente con estas palabras: “Déjate caer bajo el paisaje, toma la calma de ese bosque”. Según él me daba un libro de paz contra los intentos en mi sobredosis, un bosque contra lo nocivo de los altavoces, me daba la naturaleza para que mis ojos leyeran en los capítulos la existencia del bosque, los hachazos contra los troncos para hacer leños, las yerbas, lo bello de esos árboles gigantes tan escasos como las ballenas, como dice la protagonista.
Así Margaret y yo nos convertimos en la joven que regresa en busca del padre, por un bosque, hacia un lago, buscando su raíz, un origen que ha de perseguirle hasta la enajenación. Leer más “Margaret Atwood, en la superficie de la palabra”

¿Por qué quieren cortarnos las Alas?

(Editorial de Alas Tensas)

Quienes realizamos la revista feminista Alas Tensas, venimos sufriendo acoso y ataques sistemáticos durante los dos últimos meses. Sin duda quieren o necesitan que nuestro medio independiente, y autoproclamado feminista, desaparezca.
Como dice la feminista británica Mary Beard en su ensayo La voz pública de las mujeres: “lo que suscita los ataques no es lo que quieras decir, sino el hecho de que lo digas”. Nos recuerda Beard que un grito preferido del discurso patriarcal, y que ella también sufrió, es el “Cállate, puta”, cuando una mujer se atreve a rebasar los límites del espacio doméstico y tomar la palabra en el ágora. Así tratan de pedirte que te metas de nuevo en la cocina o a zurcir los calcetines.
Hemos experimentado demostraciones de fuerza por todos lados. Lo más reciente ha sido la prohibición de viajar fuera del país. No solo se viola nuestra libertad de movimiento sino también nuestro derecho a la superación: nos han impedido participar en cursos de formación feminista y talleres de periodismo con enfoque de género.
Ileana Álvarez, directora de la revista Alas Tensas, fue invitada a un taller de periodismo en Panamá (6 de abril), y a culminar una beca en el Instituto Simone de Beauvoir, la Escuela Regional de formación feminista con sede en México (22 de abril). No pudo salir del país en ninguna de las dos ocasiones porque en el Sistema Único de Identificación Nacional (SUIN) que maneja la Dirección de Identificación, Inmigración y Extranjería (DIIE), aparece “regulada por interés público”.
El diseñador Yaudel Estenoz tampoco pudo salir del país, cuando intentó viajar a Trinidad y Tobago este 22 de abril, para allí solicitar una visa de estudiante por una beca de estudios que ganó para realizar una maestría en los Estados Unidos.
Antes, el 24 de marzo, le fue decomisada su laptop al escritor, poeta visual y periodista Francis Sánchez, cuando regresaba al país, por la aduana del aeropuerto de Santa Clara, después que revisaron sus archivos personales y hallaron un trabajo sobre las elecciones y el machismo en la historia de Cuba. Sánchez supo que la misma “regulación” pesaba sobre él al intentar prorrogar su pasaporte.
Las prohibiciones de viajes son solo la punta del iceberg. Leer más “¿Por qué quieren cortarnos las Alas?”

Bajo velos oscuros se crisparon mis manos

Por: Ileana Álvarez

Este título lo tomé de un poema de Anna Ajmátova, de su libo Réquiem y otros poemas, publicado por la colección Mitos Poesía de la Editorial Mondadori. Por estos días amargos en que estoy siendo acosada por mi ideología feminista, he vuelto a muchos de esos libritos que me ayudaron a formar mi sensibilidad poética, y en especial he vuelto a Anna. Ella ha sido un alivio a mi tristeza y me ha evitado, como otras pequeñas cosas cotidianas, caer en la amargura y la desesperación.
Anna vio morir a su esposo, el también poeta Gumilev, fusilado porque fuera acusado de actividades contrarrevolucionarias, su último esposo (el historiador de arte Nikolái Punin) murió de agotamiento en un campo de concentración, mientras muchos de sus amigos fueron enviados a los gulags estalinianos o deportados. Durante diecisiete largos meses iba a hacer fila, todas las mañanas, frente a la cárcel de Leningrado, para ver a su hijo Lev, encarcelado en una de las purgas estalinistas. De esa experiencia dolorosa surgió Réquiem, y es curioso que brotase de un pedido en voz baja, cuando una de las madres que también esperaba para ver a su hijo la reconoció y le susurró al oído: “¿Y usted puede describir esto?” En un breve prólogo a Réquiem, cuenta Anna que le respondió: “Puedo”, y que “entonces algo como una sonrisa resbaló en aquello que una vez había sido su rostro”.

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Mujeres poetas: una fe en levantar montañas

Poetas
Composición de Yaudel Estenoz

Por: Ileana Álvarez

Cada mes la luna ejecuta la misma carrera que el sol en un año.
Cicerón

Amordazadas, no callaron jamás; dormidas, no dejaron de velar. Hicieron del silencio un silencio anterior, que es silencio latente, significante. Transmutaron en acto mágico, regenerativo, en lenguaje secreto, salvador, todo empeño por borrar su identidad. Transmitieron, obstinadas, ese vigor. Cada día era un combate contra el hastío y la cotidianidad, la blancura del papel, la imagen prisionera o la que escapa; cada gesto un desafío a la indolencia… La injusticia y la desesperanza no las aminoró. El hambre no las flaqueó. Ni en la modernidad más férrea, ni en esta posmodernidad alucinante que hoy les concierne, lo primitivo ha dejado de rumiarles. En cada mujer poeta hay un tigre presto a saltar, un signo que reafirma lo telúrico, una fe en levantar montañas.

A Safo, Sor Juana, Santa Teresa, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Elizabeth Barrett Browning, Luisa Pérez de Zambrana, Emily Dickinson, Delmira Agustini,  Alfonsina Storni, Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou, Anna Ajmátova, Marina Ivánovna Tsvetáieva, Dulce María Loynaz, Alejandra Pizarnik, Sylvia Plath, Fina García Marruz, Gloria Fuertes, y a otras quizás menos conocidas pero igualmente imprescindibles, el canon literario construido por el patriarcado ha intentado silenciar. Leer más “Mujeres poetas: una fe en levantar montañas”

Angela Davis: “El liderazgo no es algo intrínsecamente masculino; puede ser feminista”

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Angela Davis (centro), junto a la Vicepresidenta electa de Costa Rica, Epsy Campbell (derecha), y de la actual Vicepresidenta del país, Ana Helena Chacón, en la Universidad de Costa Rica.

Por: Karla Pérez

A sus 74 años, Angela Davis es el ejemplo vivo de la reinvención del feminismo. Negra y marxista. Filósofa y profesora en el Estados Unidos de Donald Trump.

La llegada a Costa Rica de Davis fue un acontecimiento bien pensado. Primero, imparte su conferencia en la Universidad de Costa Rica (UCR) un 3 de abril, ya pasadas las elecciones presidenciales, donde ganó la opción progresista, frente al fundamentalismo religioso. Segundo, queda electa la primera vicepresidenta afrodescendiente en la historia de Latinoamérica. Vino Angela, a celebrar todo eso, y a hablar de problemas pendientes en la región.

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El peligro de las pequeñas cosas. ¡Alertas!, machismo en los spots televisivos cubanos

Ilustración de Michel Moro para Alas Tensas

Por: Clara Lecuona Varela

Por más fino que sea el cabello, siempre da sombra.

(Proverbio popular chino)

De que en Cuba la presencia femenina es tangible en el ámbito político y cultural, no hay dudas. Pero existen huecos donde la mujer no es, ni con mucho, reconocida. Este es un fenómeno global y aunque no es secreto para nadie, insistir en llamar la atención sobre circunstancias discriminatorias, se vuelve necesario.

Por ejemplo, voy a referirme a la visión que se proyecta de la mujer, hacia la mujer e incluso desde la misma mujer, en la televisión de nuestro país; algo que me deja siempre perpleja.

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