Pasión por Santana

Por: Erwin Caro Infante

El poeta Santana era mi ídolo. Podía imaginarlo en el último salón al lado del estante de literatura latinoamericana; detrás, una ventana inmensa por donde nunca entraba el sol, pero sí una claridad imprescindible. “Aquí estoy rodeado del espíritu de los poetas, cerca de sus libros, que son sus tumbas”, me decía mientras le llevaba un traguito de café; si no, “María, ¿no hay nada por ahí que me quite la penumbra de estos ojos?”, entonces yo, “Sí, Santana, siempre hay” y en mis manos iba la tacita de porcelana, él se quedaba mirándola cuidadosamente y después escribía. Claro, yo siempre amable, o mejor dicho feliz, porque si hay una cosa que una no debe permitirse nunca es pasar de un padre tirano a un esposo dictador, y soñar con un hombre que dice “Esta ciudad es como tus ojos navegando sobre la arena”. ¿El único consuelo?, la pregunta “¿Y la familia cómo está?”. Después, continuar con una conversación lógica, “Está usted inspirado hoy”, y evitar que las palabras dichas jamás vayan en contra de los preceptos de mi padre. “¡Una mujer se debe a su marido!” “Sí, papá”. “¡De esta casa no sales si no estás bien casada!” “¡Sí, papá, carajo!”, hubiera podido gritar, pero no, siempre fue la tímida respuesta, agachar la cabeza y mirar fijo al suelo. Leer más “Pasión por Santana”

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