Esgrimir la palabra

 

1. Foto de Gustavo Pérez
Foto de Gustavo Pérez

Por: Oneyda González

Musa, no ser púgil es no ser.
Wislawa Szymborska

“Esgrimir la palabra”  es una frase lexicalizada con la que no se abre una reflexión seria. En el trato común perdió prestigio, y el uso abusivo nos ha llevado a olvidar su origen. Pero al poner atención, nos damos cuenta de que contiene una metáfora; y es posible ver a la palabra librando un combate, haciendo una gimnasia con toda la fuerza que supone. ¿Y dónde nació esta frase? ¿Durante la Revolución francesa? Posiblemente, ya que fue escenario de adiestramiento de esta esgrima. Aunque, vaya paradoja, el destino de ese evento histórico llega a ser tan brutal como escasamente comunicativo.

La cuestión es que, de esa, o de alguna contienda más antigua, nos quedó la herencia de esgrimir la palabra. En todo caso conviene preguntarnos algunas cuestiones: ¿Quién se atreve a ser? Porque ser es expresión, de modo que hay que decidirlo. Hay que disponerse a enunciarlo, hay que atreverse. Según Saussure, el habla es: “un acto individual de voluntad y de inteligencia”. Ni irreflexivo, ni pasajero. No, si se aspira al vínculo. Hay que construir un discurso de lo que se es, y obrar en consecuencia con ese fundamento, con esa definición que nos va a identificar. Luego, sin una expresión de lo que se ha barruntado y concluido que se es, no hay modo de ser. Más tarde, el darlo a conocer significa existir para los otros, lo que lleva sus propios arreglos.

Parece muy simple, y lo es, pero cuánto nos cuesta la simpleza. Volvamos a plantearlo: la expresión lleva consigo una definición que va más allá de nosotros, y es que no somos sin aquellos con quienes convivimos. De manera que el ser que es, y resulta capaz de trascender las barreras del no ser para expresarse, se enfrenta a todo aquello que no es. Justo en el escenario de su enunciación, ocurre la batalla. Digo batalla por tratarse de un término exacto. De hecho, ser es violentar. Ser implica valor y también implica coraje para defender ese valor.

Sobre esto reflexiona María Zambrano, esa penetrante mentalidad femenina de estirpe ibérica: […] “toda expresión requiere una cierta violencia. En rigor, la expresión nace en la queja; y la queja implica una cierta rebeldía, una independencia y una afirmación de existencia de quien se queja, que así se defiende; así se afirma”.[1] Lo curioso de su idea es el hecho de haberse enunciado en un medio tal vez imprevisto: “Pensamiento y Poesía en la Vida Española”. Tanto es así, que en el texto apenas vuelven a hacerse referencias a la mujer. Y no es que las excluya, es que examina un campo cultivado sobre todo por los hombres. Leer más “Esgrimir la palabra”

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No eran las tres de la tarde ni se llamaban Lola. Violencia de género entre silencios y olvidos

Foto (Performance) de Alberto Matamoros
Foto (performance) de Alberto Matamoros

Por: Juventina Soler Palomino

No eran las tres de la tarde…
Cuando era pequeña mi madre, mi abuela, también mis tías y hasta las vecinas cantaban una canción, después supe que era muy popular en Cuba, el autor no sé quién es y nunca me ha interesado, pero todas estas mujeres la cantaban: “Eran las tres de la tarde / cuando mataron a Lola / y dicen los que la vieron que agonizando decía / yo quiero ver a ese hombre / que me ha quitado la vida…” Algo así era lo que cantaban mis cercanas mujeres de la familia y el barrio.

Años después comprendí que el relato de esa canción ha sido siempre la realidad en mi país, a pesar de las políticas públicas a favor de las mujeres a partir de 1959. Leer más “No eran las tres de la tarde ni se llamaban Lola. Violencia de género entre silencios y olvidos”

Envejecer, la obra maestra de la vida

1. Mayra Rodríguez Mendoza. Foto de Yaudel Estenoz
Mayra Rodríguez por Yaudel Estenoz

Por: Yaudel Estenoz

Las arrugas deberían indicar simplemente dónde han estado las sonrisas.
Mark Twain

Mayra hoy va a llegar tarde al trabajo y aun así decide pasar por casa de mi amigo Ángel, que a pesar de estar absorbido en sus bebés jimaguas siempre encuentra tiempo para poner la cafetera. Yo estoy sentado y silencioso en una esquina mientras ella llega y toca, suavemente para no despertar a los niños, la campana que Ángel se ha obstinado en colgar a la entrada. Leer más “Envejecer, la obra maestra de la vida”

Wireless. Esperas en apagones de huracán

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Por: Irela Casañas Hijuelos

 

Yo tenía miedo pero me mentía a mí misma diciéndome “no, no tienes”. Como tantos habitantes del Oriente cubano, recuerdo bien los efectos del huracán Ike que azotó con gran fuerza en septiembre de 2008 y saber que Irma venía aun con más poder era algo realmente perturbador.

Cuando el huracán se anuncia todos los planes se detienen, y te pones a la espera. Hay que cargar todo lo que se pueda. Pero el verbo cargar es tan amplio. Cargar todas las baterías y cargar con alimentos que sean duraderos. Tengo la suerte de encontrar carne enlatada en el mercado negro, compro pan en una panadería privada y guayaba en conserva (de Ceballos) en una placita estatal. Pero, si ahora me acuerdo: ¡estoy a dieta! Una dieta personal y espontánea, pero dieta al fin y al cabo. No importa, hay que vivir. En las noticias veo cómo los puertorriqueños van a los supermercados y se apertrechan con lo necesario para pasar el temporal. Yo compro un litro de aceite en un punto de venta de TRD. Mientras estoy en la cola la dependienta atiende el teléfono: “ya sabes, aquí, loca con esto del ciclón… ¿de cárnicos? no, no tengo nada…sí, la cola no se termina…no, no hay nada pero la gente compra lo que sea”. Ella cuelga y cobra, entrega un refresco en una jabita y un hombre que viste short y chancletas le dice “no te preocupes, mami, que cuando pase el ciclón vas a estar tranquila porque se va llevar esto con kiosco y to’…” Leer más “Wireless. Esperas en apagones de huracán”

Al encuentro de esa mujer…

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Por: Lisandra López

Ni heroína, ni valiente, ni loca. Periodista. Cuando me dijeron que en una hora debía estar lista para irme a Cayo Coco a la cobertura del paso de Irma, entendí que había llegado el momento de asumir todo lo que puede llevar consigo esa profesión.

De camino pensaba que iba a chocar con lo más difícil que en mis dos años de trabajo he podido experimentar, y que por cosas de esta vida llevaba nombre de mujer. Dos mujeres al encuentro, la metáfora que podía llegarme a la cabeza mientras desandábamos camino. Solo que una era mucho más fuerte, no le importaba nada, no creía en nadie. La otra solo tenía dos cosas bien claras: sobrevivir para contar historias, y contarlas de la mejor manera posible. Tanta precaución porque si de algo estaba segura, es de que Irma no tendría piedad. Y no la tuvo. Leer más “Al encuentro de esa mujer…”

Adriana y La Virgen de Júcaro. Un milagro bajo el huracán Irma

La Virgen de la Caridad del Cobre, en lo que quedó de la sala de la casa (9 de septiembre)
La Virgen de la Caridad del Cobre, en lo que quedó de la sala de la casa (foto: 9 de septiembre de 2017)

 

Por: Ileana Álvarez y Francis Sánchez

Fotos: Padre José Manuel García

 

En Júcaro, un pequeño poblado de pescadores en Cuba, al sur de la provincia Ciego de Ávila, una figura de la Virgen de la Caridad del Cobre (Patrona de Cuba) sobrevivió intacta a los azotes del huracán Irma, mientras el lugar quedó arrasado por las olas y los fuertes vientos que no encontraron gran oposición en casas ya de por sí muy precarias.

Los pobladores, y el sacerdote que recogió testimonio del acontecimiento con su cámara, consideran este hecho como un “signo providencial”. Sin embargo, cuando quisimos ir por esta historia con un trasfondo religioso y casi sobrenatural, nos encontramos otra no menos extraordinaria, la que personifica una mujer de carne y hueso. Leer más “Adriana y La Virgen de Júcaro. Un milagro bajo el huracán Irma”

Huracán Irma en Ciego de Ávila, Cuba

 

Por: Revista Árbol Invertido

Les invitamos a ver este video que hemos preparado con la colaboración de muchas personas. Gracias a imágenes que circulan de mano en mano, de celular en celular, y cuando aún buena parte de la provincia Ciego de Ávila sigue sin electricidad, vamos reconstruyendo las historias del huracán Irma.

Son instantáneas que hacen sobrar palabras. Uno se cuestiona, por ejemplo, ¿quién era ese hombre cabizbajo, con un maletín al lado, como dormido o perdido en medio del huracán, mientras el viento arrancaba los árboles?

En Árbol Invertido intentamos, trabajando, responder la interrogante que muchos se hacen en la calle, en sus hogares, en Cuba y en otras partes del mundo: ¿cómo ayudar? Creemos que, por respeto a la dignidad, la parte más humana de este tipo de tragedias debe ser contada entre todos.

(Tomado de la revista Árbol Invertido, http://www.arbolinvertido.com)