Michel y Nonardo: un ser humano

 

 

Por: Alas Tensas

Michel busca, espera a Nonardo en una ciudad que pudiera ser la de sus sueños. Cree verlo pasar en un tranvía rojo. ¿Ambos han viajado desde Cuba a Praga? Se presenta en esta ciudad su novela que recibió el Premio Frank Kafka 2017. Dice en la portada del libro que el autor es Nonardo. Pero, Michel sabe que es su historia. Fue a él a quien realmente le sucedieron los días más terribles que se esconden detrás de esta trama divertida, humillaciones, abusos, soledad, desde que quería ser una niña en una ciudad machista como La Habana de los años setenta.

A diferencia de Nonardo, casi nadie conoce a Michel. El otro se viste de mujer, gana los concursos y publica los libros, incluso filma y posa en sus propios videos, dibuja, hace exposiciones y performances provocadores que dejan una estela de rumores a través de La Habana. Michel, por el contrario, es tímido, le cuesta hablar. ¿Nonardo le ha robado sus vivencias? ¿Por qué? ¿Por qué Michel se lo permite, y, además, lo quiere, sueña con él, con su risa sin remordimientos ni amarguras, y sigue buscándolo? Leer más “Michel y Nonardo: un ser humano”

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Afibola: Deconstruir la fábrica del miedo

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Por: Alas Tensas

Es de noche. La calle está plagada de ojos suspicaces. Se lee poesía, se canta y se clama en un nuevo festival alternativo “Poesía Sin Fin”, en un rincón de La Habana Vieja. Todos no cabemos dentro de la casa. El público se reúne delante de una puerta y una ventana para oír versos. De repente, cuando le toca a ella, todo adquiere otra densidad. No recita. Dice sus textos de memoria con todos sus sentidos. Poesía joven, negra, mujer. Poesía sangrada, sudada, real. Y algunos que no la conocíamos regresamos desde la calle, corriendo, para verle la cara, tomarle el pulso, saber quién se expresa así.

Comunica de una forma vital como una marcha feminista de una sola mujer que contiene multitudes, en un país que —dicen— es de poetas, donde las marchas y el feminismo no pueden salir espontáneamente a la calle y deben conformarse con ocupar las entrelíneas de la poesía. Gracias a este tipo de “artivismo”, muchas voluntades siguen actuando en Cuba, a pesar de la censura.

“Mi nombre es Afibola Sifunola Umoja, nombre yoruba. Soy artista de la palabra, hago poesía performática hace alrededor ya de 10 años. Mi poesía básicamente trata sobre los temas de la juventud afrodescendiente, en algunos poemas trato básicamente sobre eso, luego se amplió, porque ahora trato sobre la juventud afrodescendiente, lesbiana, queer, o sea, todo el mundo LGTBI cubano, en fin, todo el que se vaya incluyendo, con los años, en este Movimiento que, no diría yo que en Cuba es un Movimiento… en esta familia”. Leer más “Afibola: Deconstruir la fábrica del miedo”

Relojera sí, por qué no

Fotografía de Yaudel Estenoz

Por: Ileana Álvarez

Arreglar algo en Cuba es difícil. Sabes que no puedes botar nada porque mañana te puede hacer falta. Con el pasar de los días vas engrosando el cuarto de desahogo o el cajón de los trastes. Hasta que llega el momento en que la necesidad te impulsa a tratar de componer lo roto, aunque se te vaya el día.

En la calle Libertad está una de las principales vías de la ciudad de Ciego de Ávila, donde se anuncia: “Relojera”. Sí, relojera, no relojero, como dicen las personas que dan orientación si preguntas. Seis mujeres hacen fila: la mayoría de sus clientes son de sexo femenino. María del Carmen, la dueña de la relojería, piensa que se debe a que es la mujer quien se ocupa de llevar a arreglar los relojes, los espejuelos, los zapatos… y quizás también porque los hombres no confían tanto en las mujeres que desempeñan oficios tradicionalmente achacados a hombres.

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“Tenía que salir de mi casa”: una mujer cubana que dio un tirón de puerta

Diseño sin título
Aliusa Aguilar Rosales fotografiada por Juventina Soler.

Por: Juventina Soler Palomino

El espacio privado y su visualización desde los imaginarios femeninos es un aspecto fascinante de los estudios de género. A medida que ingreso en este terreno me doy cuenta de que existe efectivamente una (re)construcción de estos imaginarios, que, en Cuba, como país eminentemente patriarcal, se evidencia a cada paso de la mujer en su entorno.

En varios espacios que frecuento he escuchado la frase “quiero salir de mi casa”. Podría pensarse que quien lo dice está presa en su jaula de cristal o que no la dejan salir (todavía existen casos de mujeres a las que los hombres no las dejan salir de sus casas, en Cuba), y aquí viene mi asombro: son mujeres que tienen solvencia económica, y que ahora trabajan en el sector estatal, pero que laboraban en el sector de los cuentapropistas, o sector privado dentro del espacio de su propio hogar. No me fue difícil seguir observando atentamente las diferentes conversaciones, como quién no quiere las cosas, y llegar a descubrir a una de esas mujeres, pues la tenía muy cerca: ella es Aliusa Aguilar Rosales, abogada de profesión, aunque lo ejerció poco tiempo, y que ahora se desempeña como directora del Centro de Promoción Literaria “Juan Clemente Zenea” de la ciudad de Bayamo. Leer más ““Tenía que salir de mi casa”: una mujer cubana que dio un tirón de puerta”

El acoso es una forma de violencia. (Segunda parte: el acoso social)

FOTO PARTE 2 por Yaudel Estenoz
Leydi Vidal fotografiada por Yaudel Esténoz

Por: Leydi Vidal

Llegar a la universidad al fin significó, para mí, la posibilidad de no solo cumplir mis sueños profesionales sino escribir de otra manera mi historia en sociedad, empezar de cero y batallar contra mi timidez para incluirme en los grupos y ser aceptada, en medio de un contexto que debía serme mucho más favorable puesto que las personas a mi alrededor compartían muchos intereses y gustos parecidos. Claro, la cosa no es tan fácil así, puesto que también están los estereotipos sociales de femineidad a los cuales yo no me amoldaba ni me amoldo aún: el aspecto físico, pues seguía teniendo sobrepeso; el cómo me muestro al mundo, pues nunca he sido presumida ni doy demasiada importancia al maquillaje, la ropa de moda, o los accesorios “femeninos”; mis elecciones de vida, puesto que tuve pocos novios, y no tenía sexo por tener sexo como la mayoría de las de mi edad, por lo que fue a los 22 años que tuve sexo por primera vez; mi conducta personal, tímida, introvertida. No obstante, luché por lograrlo. Y cuando en 1998 logré quedarme en un convento de las Religiosas de María Inmaculada —quienes tienen como carisma a las jóvenes que se encuentran fuera de su entorno familiar por estudios o trabajo—, desde tercero a quinto año de mi carrera de Letras en la Universidad de La Habana, me sentí mucho más protegida. Leer más “El acoso es una forma de violencia. (Segunda parte: el acoso social)”

El acoso es una forma de violencia. (Primera parte: el acoso escolar)

FOTO PARTE 1 por Gilberto carlos Pérez Gómez (2)
Foto de Gilberto Carlos Pérez Gómez

Por: Leydi Vidal

Hay una parte de la violencia —contra cualquier ser humano, pero especialmente contra mujeres y niñas— que normalmente queda de lado cuando se tocan estos temas, y es el acoso; el acoso escolar, y también, para las mujeres adultas, el acoso social.

Mientras que muchos estudios abordan la problemática de la violencia de género —en todas sus variantes: feminicidio, homofobia, transfobia, etc.—, generalmente se mira con mucho menos énfasis el sufrimiento de esas personas que han sido atacadas y acorraladas muchas veces desde la más tierna infancia por sus coetáneos, por la sociedad en general, o incluso hasta por su propia familia, simplemente por no cumplir con los estereotipos sociales, o por ser diferente, “raro” según las convenciones que la mayoría sigue acerca de lo que debe ser percibido como “normal”. Yo soy una de esas personas, de esas que han tenido que sobrevivir y sobreponerse para avanzar y realizarse en su vida, y no terminarla antes de tiempo —camino que varias han tomado— o rendirse, dejar de luchar. Leer más “El acoso es una forma de violencia. (Primera parte: el acoso escolar)”

Domésticas en Cuba. Casas de Tarará

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Foto de Francis Sánchez

Por: Yoe Suárez

Como de un pueblo fantasma parecen ciertas calles de la exburguesa Tarará, al este de La Habana. Muchas casonas de veraneo para los ricos de los 50 ahora duermen el sueño de la herrumbre y el abrazo de la maleza, que, en algunos casos, ha decidido hacer su lenta vida en los techos y paredes.

Este es el barrio (aislado, frente a una buena playa, con tantos amplios patios) que mejor podría contar este país. Cuba.

Las casas que dejaron atrás los ricos fueron expropiadas con la Revolución. Sirvieron como hospedajes en Palacio de los Pioneros. Más tarde fueron albergues para planes solidarios internacionalistas como el de los niños enfermos por el desastre de Chernobil. Ahora todo el lugar está en manos de los militares cubanos. Leer más “Domésticas en Cuba. Casas de Tarará”