Envejecer, la obra maestra de la vida

1. Mayra Rodríguez Mendoza. Foto de Yaudel Estenoz
Mayra Rodríguez por Yaudel Estenoz

Por: Yaudel Estenoz

Las arrugas deberían indicar simplemente dónde han estado las sonrisas.
Mark Twain

Mayra hoy va a llegar tarde al trabajo y aun así decide pasar por casa de mi amigo Ángel, que a pesar de estar absorbido en sus bebés jimaguas siempre encuentra tiempo para poner la cafetera. Yo estoy sentado y silencioso en una esquina mientras ella llega y toca, suavemente para no despertar a los niños, la campana que Ángel se ha obstinado en colgar a la entrada. Leer más “Envejecer, la obra maestra de la vida”

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Adriana y La Virgen de Júcaro. Un milagro bajo el huracán Irma

La Virgen de la Caridad del Cobre, en lo que quedó de la sala de la casa (9 de septiembre)
La Virgen de la Caridad del Cobre, en lo que quedó de la sala de la casa (foto: 9 de septiembre de 2017)

 

Por: Ileana Álvarez y Francis Sánchez

Fotos: Padre José Manuel García

 

En Júcaro, un pequeño poblado de pescadores en Cuba, al sur de la provincia Ciego de Ávila, una figura de la Virgen de la Caridad del Cobre (Patrona de Cuba) sobrevivió intacta a los azotes del huracán Irma, mientras el lugar quedó arrasado por las olas y los fuertes vientos que no encontraron gran oposición en casas ya de por sí muy precarias.

Los pobladores, y el sacerdote que recogió testimonio del acontecimiento con su cámara, consideran este hecho como un “signo providencial”. Sin embargo, cuando quisimos ir por esta historia con un trasfondo religioso y casi sobrenatural, nos encontramos otra no menos extraordinaria, la que personifica una mujer de carne y hueso. Leer más “Adriana y La Virgen de Júcaro. Un milagro bajo el huracán Irma”

Yo no era feminista…

Foto de Alina Guzmán Tamayo (1)
foto de Alina Guzmán Tamayo

Por: Marisela Frey

Este asunto del feminismo es solamente una tirada de dados, me dije una vez; una imagen en el caleidoscopio, una salida hacia el avance del laberinto social, un gran rompecabezas a muchas manos. Cuántas piezas se juntan y separan sobre el tablero de la economía, la religión, los intereses de cada ser humano, la sociedad, los efectos de la guerra y la postguerra, el mundo.

1999, una avalancha de nieve. Llego a Suiza, con mis rizos caribeños, con mis rizos de ideas, con mis rizos de negra; casi sin darme cuenta que soy lo otro porque soy mujer. Casi sin saber que soy diferente, también, porque soy negra. Sin saber que tener derecho al voto, viene de orden natural; sin saber cuánto pesa que soy madre y que disfrutar de un año de maternidad pagada es asunto obvio en mi país y quizás creer que mi país es el mundo. Leer más “Yo no era feminista…”

IQUI, LA MAKARENKA

Instituto-Pedagogico-Anton-Makarenko-La-Habana-1965

Por: Maylén Domínguez

 

Sin proponérselo tal vez, y sin que hoy logre explicar con coherencia todos los fundamentos de su historia, Iqui (no revela el origen de este apodo) fue (es) diferente a las mujeres de su tradición familiar: conquistó el ámbito público, se divorció tempranamente del padre de su hija, gozó y amó con libertad. Siendo una adolescente, se incorporó al programa de formación de maestros Makarenko —experiencia luminosa para una mujer rural de entonces, habitualmente confinada a los espacios mínimos.

Durante casi cuatro décadas ejerció el magisterio en la única escuela del batey donde aún reside, hoy más precaria y jubilada, acompañada por los árboles sobrevivientes de su patio y los fantasmas de la fe.

Le pido que me cuente. Primero evoca midiendo las palabras, temiendo ser corregida. Luego se va exaltando al hablar de sus pasiones amorosas, los anhelos, el futuro que no fue…

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Dossier. Magín: “Nunca dejes de sentirte estrella”

4 - Magineras
Grupo de Magineras en acción: Carmen María Acosta, Irene Esther Ruiz, Daisy Rubiera, Mirta Rodríguez Calderón, Nerina, Xiomara Blanco, Mariana Pita, Sonnia Moro y Pilar Sa. Al centro, Reyita.

 

Dossier de testimonios del grupo Magín (1993-1996)

 

Carmen María Acosta:

“Pienso que lo he dicho todo, pero hay algo que no he dicho y que es algo que considero, además, que está en el espíritu de todas nosotras, que en un momento determinado, comenzamos a sentirnos estrellas allí. Cuando yo digo sentirnos estrellas, no quiere decir porque seamos las más relevantes, que seamos las que más nos destacamos, somos estrellas desde el punto de vista de que tenemos una luz propia, de que brillamos con la luz propia de nuestra autoestima y de que vamos a seguir brillando siempre, dentro de nosotras mismas, a nuestro alrededor, en esa interrelación que queda dentro de la amistad, y bueno, pienso eso, y les regalo esa frase: Nunca dejes de sentirte estrella.

(Testimonio citado por Daisy Rubiera en: “Magín en el tiempo: impacto en nuestro trabajo profesional”)

 

Daisy Rubiera, Sonnia Moro:

En septiembre de 1996, algunas integrantes del Comité Gestor de Magín fueron convocadas a una reunión en el Comité Central del Partido donde se manifestó no solo que no alcanzarían su sueño de contar con la oficialización de su Asociación, sino que debían desactivarse.

Martianamente siempre hemos sabido de la fuerza de las ideas, y con esa convicción hemos actuado, convencidas de que las nuestras no podían ser desactivadas. Eso lo demuestran, en este libro, las voces de muchas de sus integrantes y simpatizantes, al considerar que es tiempo de contar esta historia. Leer más “Dossier. Magín: “Nunca dejes de sentirte estrella””

Magín, sencillamente (entrevista a Sonnia Moro)

Sonnia Moro
Foto: Sonnia Moro. Por: Ileana Álvarez

 

Por: Ileana Álvarez

 

Soy Sonnia Moro, habanera de El Cerro, abuelita de dos nietas preciosas, una niñita y una muchacha, maginera, esa soy yo.

Así se presenta cuando yo empiezo a grabar sus palabras. He cruzado medio país para llegar a su casa, en busca de la historia que se esconde tras esa definición misteriosa y sugerente, “maginera”, que no ha dejado de atraerme en los últimos días y que ahora, escuchándola en sus labios, suena además con la pasión de un sueño femenino que ella ha hecho parte de su cuerpo. Sonnia es autora, junto con Daisy Rubiera, del libro Magín, tiempo de contar esta historia. Vengo también a recibir un ejemplar de este libro, de sus manos, como me lo ha prometido por teléfono, porque hasta ahora me había sido imposible conseguirlo. No circula en la red de librerías, fue impreso underground en 2015, ya que las editoriales se resistían a incluirlo en sus planes, así surgió para un momento único el sello Ediciones Magín. ¿Quizás esta sea la última barrera puesta a las “magineras”, desde que empezaron a existir y casi al mismo tiempo se desautorizó su reconocimiento? Sé que estoy ante una historia de vida(s), de un grupo de mujeres que crecieron y se multiplicaron en un acto de desobediencia ante las tradiciones y las imposiciones patriarcales, entre obstáculos y frenos, donde el descubrimiento de un nuevo sentido de la vida estuvo dado precisamente por la experiencia común, compartida y edificante. Pero, antes de leerlo, o antes de que otros investigadores mañana me lo cuenten, quiero oírlo ahora en su voz. Ella es una de las protagonistas y creadoras de esta historia.

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Historia de vida de una prisionera

4 - Foto de Paolo María de la Rosa

 

Por: Iyamira Hernández Pita

 

(Mujer de cuarenta y tres años de edad, que los últimos cuatro años y dos meses ha estado interna cumpliendo una sentencia de quince años por haber dado muerte a su pareja)

 

Nací en la provincia de Camagüey, soy hija de un matrimonio de origen campesino, tengo cuatro hermanos, cuando tenía nueve años mi mamá se separó de mi papá porque este le era infiel, vinimos a vivir para La Habana, en el municipio del Cotorro en casa de mi abuela, ahí estuvimos hasta que mi mamá se vuelve a casar, hasta entonces mi madre era quien nos mantenía porque mi papá nunca lo hizo, a mí me gustaba donde yo vivía porque allí tenía mis amiguitas con las que jugaba, la gente era más servicial, me costó trabajo adaptarme, si la casa no hubiera sido de mi papá nos hubiéramos podido quedar.

Mi mamá conoció a un hombre aquí en la ciudad que era muy bueno, cariñoso con nosotras, nunca tuvo hijos y nos trató como tal, ayudaba mucho a mi mamá, nos llevaba a pasear, conversaba mucho con nosotras, nos decía cómo debíamos comportarnos, trabajar en la casa, ayudar, ser honradas, cuidar de los hijos, y nos dio mucha confianza. Mi mamá nos decía que debíamos saber atender a un hombre, complacerlo y para ello teníamos que aprender a cocinar, planchar e intimar con ellos a su debido tiempo, siempre nos dijo que debíamos cerrar bien los pies y abrir los ojos para no ser engañadas y luego sentirnos lastimadas, sobre sexo no se hablaba y yo no preguntaba, aprendí de la conversación que escuchaba de los mayores y lo que hablaba con mis amiguitas, me imaginaba la relación de pareja como mismo la veía en el televisor o escuchaba en la radio. Leer más “Historia de vida de una prisionera”