Vidas paralelas

VOZ-OTRAS Lucía Martínez - Vidas-paralelas.jpg
Foto de cartel de la sexta temporada de la serie Girls

Por: Lucía Martínez

Girls. De esas series que te atrapan y te sacuden porque tienen historias con las que te puedes identificar, salvando las distancias.

La vida de cuatro chicas en Nueva York es el hilo conductor de esta producción del canal HBO que se ha hecho parte de mis días con sus seis temporadas, altamente adictivas si te adentras en la trama y te haces parte de ella.

¿Qué tendrá que ver la realidad de una joven cubana con una chica norteamericana? No mucho, aunque en ocasiones me gustaría creer que sí. Pero, a pesar de esas diferencias, logras encontrar que los códigos de sentimientos como el amor y la amistad son similares en varias partes del mundo y se manejan de maneras tan parecidas que parece increíble. Y es que la cotidianidad de Hannah, Jessa, Marnie y Shoshana en ocasiones te hace pensar que eres parte de lo que allí se narra, porque en la tuya propia has vivido decepciones, rupturas, problemas emocionales, disgustos con la pareja o el amigo, y un montón de situaciones que se repiten continuamente en varios espacios. Leer más “Vidas paralelas”

Anuncios

Una palabra rara. Habla Leidy Vidal

 

Por: Francis Sánchez

“Cuando la gente dice ‘ay, qué linda la infancia, yo quisiera volver a la infancia’, siempre digo ‘yo no quiero volver’, porque pienso en ese momento de mi vida y no me gusta”. Así reconoce valientemente que su niñez y su paso por las escuelas no fue precisamente un paraíso. Se tuvo que sobreponer al acoso, al abuso. Gracias a su fuerza de voluntad llegó a graduarse de una carrera universitaria. Hoy Leidy Vidal García (Ciego de Ávila, Cuba, 1976) tiene varios libros de poesía y ensayo publicados, y es correctora de Ediciones Ávila.

En el audiovisual Una palabra rara, ofrece sus recuerdos amargos, pero también su testimonio de una mujer dispuesta a nunca dejarse aplastar por el rebaño, comparte su visión sobre el mundo, sobre la tolerancia y el arte. Asegura que vivir es un desafío, a la vez que nos habla sobre las razones por las que ha padecido maltratos y cómo la experiencia de pensar y sentir diferente ha influido en su literatura. Leer más “Una palabra rara. Habla Leidy Vidal”

Esgrimir la palabra

 

1. Foto de Gustavo Pérez
Foto de Gustavo Pérez

Por: Oneyda González

Musa, no ser púgil es no ser.
Wislawa Szymborska

“Esgrimir la palabra”  es una frase lexicalizada con la que no se abre una reflexión seria. En el trato común perdió prestigio, y el uso abusivo nos ha llevado a olvidar su origen. Pero al poner atención, nos damos cuenta de que contiene una metáfora; y es posible ver a la palabra librando un combate, haciendo una gimnasia con toda la fuerza que supone. ¿Y dónde nació esta frase? ¿Durante la Revolución francesa? Posiblemente, ya que fue escenario de adiestramiento de esta esgrima. Aunque, vaya paradoja, el destino de ese evento histórico llega a ser tan brutal como escasamente comunicativo.

La cuestión es que, de esa, o de alguna contienda más antigua, nos quedó la herencia de esgrimir la palabra. En todo caso conviene preguntarnos algunas cuestiones: ¿Quién se atreve a ser? Porque ser es expresión, de modo que hay que decidirlo. Hay que disponerse a enunciarlo, hay que atreverse. Según Saussure, el habla es: “un acto individual de voluntad y de inteligencia”. Ni irreflexivo, ni pasajero. No, si se aspira al vínculo. Hay que construir un discurso de lo que se es, y obrar en consecuencia con ese fundamento, con esa definición que nos va a identificar. Luego, sin una expresión de lo que se ha barruntado y concluido que se es, no hay modo de ser. Más tarde, el darlo a conocer significa existir para los otros, lo que lleva sus propios arreglos.

Parece muy simple, y lo es, pero cuánto nos cuesta la simpleza. Volvamos a plantearlo: la expresión lleva consigo una definición que va más allá de nosotros, y es que no somos sin aquellos con quienes convivimos. De manera que el ser que es, y resulta capaz de trascender las barreras del no ser para expresarse, se enfrenta a todo aquello que no es. Justo en el escenario de su enunciación, ocurre la batalla. Digo batalla por tratarse de un término exacto. De hecho, ser es violentar. Ser implica valor y también implica coraje para defender ese valor.

Sobre esto reflexiona María Zambrano, esa penetrante mentalidad femenina de estirpe ibérica: […] “toda expresión requiere una cierta violencia. En rigor, la expresión nace en la queja; y la queja implica una cierta rebeldía, una independencia y una afirmación de existencia de quien se queja, que así se defiende; así se afirma”.[1] Lo curioso de su idea es el hecho de haberse enunciado en un medio tal vez imprevisto: “Pensamiento y Poesía en la Vida Española”. Tanto es así, que en el texto apenas vuelven a hacerse referencias a la mujer. Y no es que las excluya, es que examina un campo cultivado sobre todo por los hombres. Leer más “Esgrimir la palabra”

No eran las tres de la tarde ni se llamaban Lola. Violencia de género entre silencios y olvidos

Foto (Performance) de Alberto Matamoros
Foto (performance) de Alberto Matamoros

Por: Juventina Soler Palomino

No eran las tres de la tarde…
Cuando era pequeña mi madre, mi abuela, también mis tías y hasta las vecinas cantaban una canción, después supe que era muy popular en Cuba, el autor no sé quién es y nunca me ha interesado, pero todas estas mujeres la cantaban: “Eran las tres de la tarde / cuando mataron a Lola / y dicen los que la vieron que agonizando decía / yo quiero ver a ese hombre / que me ha quitado la vida…” Algo así era lo que cantaban mis cercanas mujeres de la familia y el barrio.

Años después comprendí que el relato de esa canción ha sido siempre la realidad en mi país, a pesar de las políticas públicas a favor de las mujeres a partir de 1959. Leer más “No eran las tres de la tarde ni se llamaban Lola. Violencia de género entre silencios y olvidos”

Wireless. Esperas en apagones de huracán

1

Por: Irela Casañas Hijuelos

 

Yo tenía miedo pero me mentía a mí misma diciéndome “no, no tienes”. Como tantos habitantes del Oriente cubano, recuerdo bien los efectos del huracán Ike que azotó con gran fuerza en septiembre de 2008 y saber que Irma venía aun con más poder era algo realmente perturbador.

Cuando el huracán se anuncia todos los planes se detienen, y te pones a la espera. Hay que cargar todo lo que se pueda. Pero el verbo cargar es tan amplio. Cargar todas las baterías y cargar con alimentos que sean duraderos. Tengo la suerte de encontrar carne enlatada en el mercado negro, compro pan en una panadería privada y guayaba en conserva (de Ceballos) en una placita estatal. Pero, si ahora me acuerdo: ¡estoy a dieta! Una dieta personal y espontánea, pero dieta al fin y al cabo. No importa, hay que vivir. En las noticias veo cómo los puertorriqueños van a los supermercados y se apertrechan con lo necesario para pasar el temporal. Yo compro un litro de aceite en un punto de venta de TRD. Mientras estoy en la cola la dependienta atiende el teléfono: “ya sabes, aquí, loca con esto del ciclón… ¿de cárnicos? no, no tengo nada…sí, la cola no se termina…no, no hay nada pero la gente compra lo que sea”. Ella cuelga y cobra, entrega un refresco en una jabita y un hombre que viste short y chancletas le dice “no te preocupes, mami, que cuando pase el ciclón vas a estar tranquila porque se va llevar esto con kiosco y to’…” Leer más “Wireless. Esperas en apagones de huracán”

Al encuentro de esa mujer…

1-

Por: Lisandra López

Ni heroína, ni valiente, ni loca. Periodista. Cuando me dijeron que en una hora debía estar lista para irme a Cayo Coco a la cobertura del paso de Irma, entendí que había llegado el momento de asumir todo lo que puede llevar consigo esa profesión.

De camino pensaba que iba a chocar con lo más difícil que en mis dos años de trabajo he podido experimentar, y que por cosas de esta vida llevaba nombre de mujer. Dos mujeres al encuentro, la metáfora que podía llegarme a la cabeza mientras desandábamos camino. Solo que una era mucho más fuerte, no le importaba nada, no creía en nadie. La otra solo tenía dos cosas bien claras: sobrevivir para contar historias, y contarlas de la mejor manera posible. Tanta precaución porque si de algo estaba segura, es de que Irma no tendría piedad. Y no la tuvo. Leer más “Al encuentro de esa mujer…”

La Turbina, después del huracán Irma

 

La Turbina, después del paso del huracán Irma

Por: Ileana Álvarez

Fotos y video: Yaudel Estenoz

Domingo 10, en la mañana. El huracán Irma comenzaba a alejarse de Cuba, luego de su ensañamiento con casi toda la isla. Y en la primera escampada, sin luz ni agua, casi sin alimentos, sin comunicación de ningún tipo y con los hogares seriamente dañados, las personas salen a la calle. Quieren ver. Quieren saber.

Ciego de Ávila tiene un lugar emblemático que forma parte de su identidad. Es la laguna La Turbina, zona de mitos y leyendas, donde habitan la madre de agua, el güije, la llorona que ahoga niños inocentes como venganza ante el ahogamiento de su propio hijo. En otra época sitio marginal de tolerancia, de citas a escondidas, pertenece hoy al Parque de la Ciudad donde las familias avileñas acuden los fines de semanas. Con restaurantes especializados, cafeterías, pequeños parques de diversiones para niños, muchos árboles, un pintoresco “malecón de agua dulce” que bordea la laguna y curiosas esculturas de chatarra, este resulta quizás el único lugar donde las familias pueden encontrar instantes de esparcimiento en comunión con la naturaleza. Leer más “La Turbina, después del huracán Irma”