Poema para despertar una mujer triste

7 - Foto de Francis Sánchez.

 

Por: Amparo Romero Vázquez (Colombia)

 

Bienaventuradas las que amamantan fieras

las que con su voz ineludible gimen

las que siembran lirios y llantos como hadas.

Bienaventuradas las de las manos y los ojos cárdenos

las que se curvan como hoja que cae.

 

Bienaventuradas aquellas que se construyen

desde sus rostros polvorientos

y sus ventanas cerradas

las que como ángeles domesticados

preparan pócimas y ungüentos

y cambian de piel como serpientes. Leer más “Poema para despertar una mujer triste”

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Érase una vez

6 - Foto de Silvia Corbelle

 

Por: Iliana Pérez

 

Ya no somos

y resulta extraño verte sentado todavía en el banco

a donde ya no vamos,*

sitio para los roces,

la mansa melodía tarareada a media voz.

Leer más “Érase una vez”

Ruidos y cuartos propios

5 - Foto de Paolo María de la Rosa

 

Por: Mirta Yáñez

 

No estoy preparada para la idea de ser una escritora finisecular. Más aún, suena algo alucinante pensar que, con un poco de suerte, las narradoras cubanas de mi generación, algunas de nuestras mayores e incluso las que vienen detrás, ya somos unas “escritoras del siglo pasado”. ¡Con qué fuerza convocan la imagen algunas palabras! Mencionar meramente el “pasado” parecería traer a capítulo una trama terminada. Pero, para bien o para mal, la querella en torno a la creación femenina es un expediente todavía abierto, aunque no faltan los que pretenden hacerse de la vista gorda y darlo por cerrado. Leer más “Ruidos y cuartos propios”

El “camino brillante” para las cubanas. Entrevista a Mirna Figueredo, la Maestra del Ser Rasadevi Ishaya

16 - Mirna Figueredo. Foto de Francis Sánchez.

 

Por: Ileana Álvarez y Francis Sánchez

 

Desde hace diez años aproximadamente, la orden del Camino Brillante y las enseñanzas de la Ascensión de los Ishayas, acompañan a los cubanos en su diario afán. Esta búsqueda de iluminación interior constituye otra de las nuevas experiencias que enriquecen la sociedad cubana tras décadas de homogéneo materialismo. Aquí las “técnicas de Ascensión” han encontrado acogida entre personas ávidas de mejoría en su vida íntima y social, por lo que cada vez son más frecuentes los encuentros de formación que organizan personas interesadas.

Conversamos con una Maestra de esta peculiar Ascensión. Es una amiga, a quien conocíamos desde muy jóvenes como la escritora Mirna Figueredo (Santiago de Cuba, 1963), estimada siempre por su capacidad de irradiar ternura, dueña de una sonrisa y una sensibilidad capaces de endulzar el día más amargo. Pero, a la vuelta de los años, ahora nos hemos encontrado con una mujer que guía a cubanos y cubanas en la “Ascensión de los Ishayas”. Tras graduarse en 2015 y tomar los votos como Maestra del Ser, recibió un nuevo nombre: Rasadevi Ishaya. Cuando nos explica lo que significa en sánscrito antiguo, no puede parecernos más sugerente: la diosa del néctar, la diosa del deleite, la diosa de la esencia. Leer más “El “camino brillante” para las cubanas. Entrevista a Mirna Figueredo, la Maestra del Ser Rasadevi Ishaya”

Historia de vida de una prisionera

4 - Foto de Paolo María de la Rosa

 

Por: Iyamira Hernández Pita

 

(Mujer de cuarenta y tres años de edad, que los últimos cuatro años y dos meses ha estado interna cumpliendo una sentencia de quince años por haber dado muerte a su pareja)

 

Nací en la provincia de Camagüey, soy hija de un matrimonio de origen campesino, tengo cuatro hermanos, cuando tenía nueve años mi mamá se separó de mi papá porque este le era infiel, vinimos a vivir para La Habana, en el municipio del Cotorro en casa de mi abuela, ahí estuvimos hasta que mi mamá se vuelve a casar, hasta entonces mi madre era quien nos mantenía porque mi papá nunca lo hizo, a mí me gustaba donde yo vivía porque allí tenía mis amiguitas con las que jugaba, la gente era más servicial, me costó trabajo adaptarme, si la casa no hubiera sido de mi papá nos hubiéramos podido quedar.

Mi mamá conoció a un hombre aquí en la ciudad que era muy bueno, cariñoso con nosotras, nunca tuvo hijos y nos trató como tal, ayudaba mucho a mi mamá, nos llevaba a pasear, conversaba mucho con nosotras, nos decía cómo debíamos comportarnos, trabajar en la casa, ayudar, ser honradas, cuidar de los hijos, y nos dio mucha confianza. Mi mamá nos decía que debíamos saber atender a un hombre, complacerlo y para ello teníamos que aprender a cocinar, planchar e intimar con ellos a su debido tiempo, siempre nos dijo que debíamos cerrar bien los pies y abrir los ojos para no ser engañadas y luego sentirnos lastimadas, sobre sexo no se hablaba y yo no preguntaba, aprendí de la conversación que escuchaba de los mayores y lo que hablaba con mis amiguitas, me imaginaba la relación de pareja como mismo la veía en el televisor o escuchaba en la radio. Leer más “Historia de vida de una prisionera”

Muchacha

10 - Foto de Gustavo

 

Por: Ena Columbié (Cuba-EE.UU.)

 

A Rosy

 

Una muchacha se acerca al hueco

de su mano que es el mundo y se asoma.

La oquedad la observa escudriñándola

dentro hay un rostro que la invita a entrar.

La muchacha se alienta y camina los bordes del vacío

la bruma le grita que dentro está la luz

que no tema a lo profundo del mutismo

y la incita a convertirse en dueña Leer más “Muchacha”

Sombras nada más. “Presentación”

2 - MILO Mi Generacion

Por: Zaida Capote

En nuestro país el tema de la violencia contra la mujer es aún tabú, y pensarlo como un tema de discusión pública todavía parece una utopía demasiado irreal. Lo que ocurre, en cambio, cuando la prensa se refiere al tema, es que se ciñe, por un lado, al asunto del comportamiento personal —la causa es el machismo inoculado por la práctica cultural histórica— y, por el otro, a las vías de denuncia y enfrentamiento ya existentes, que han demostrado no ser idóneas en todos los casos. La propuesta de una ley específica sobre el tema propugna gestionar la violencia contra la mujer del mismo modo para cada víctima del mismo delito; tal como está organizado en este momento, sin embargo, el sistema de prevención y atención depende mucho de la gestión de la víctima o sus familiares, y muchas veces a aquella le es imposible pensar con claridad, buscar ayuda o salirse del ciclo de la violencia, tantas veces descrito. Por otro lado, permite que el lugar del agresor en la sociedad sea decisivo en que este pueda librarse o no de la condena. Pasa con este tema lo mismo que con otros pendientes de discusión y transformación: para las autoridades establecidas, aunque queda mucho por hacer, ya hemos hecho mucho más que otros en otros lados. Con semejante ritornello, sigue siendo imposible movilizar opiniones y cuerpos; cambiar las reglas del juego. Leer más “Sombras nada más. “Presentación””