​El feminicidio hay que contarlo: Misleydis, asesinada a pesar de repetidas denuncias

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Misleydis González García (1970-2017). Foto aportada por su familia

Por: Redacción de Alas Tensas

Misleydis González García, mujer de 47 años de edad, fue apuñaleada este 26 de diciembre en la ciudad de Ciego de Ávila (Cuba), frente a su propio hogar (pasaje Aguas Verdes final, entre Narciso López y Martí, no. 806), por un hombre que la emboscó en la oscuridad. Su muerte conmueve a quienes conocen la noticia que circula de boca en boca en este territorio.

Vecinos y familiares describen un infierno de maltratos, y literalmente de torturas, en que vivía atrapada desde hacía meses, lo que la hizo perder progresivamente su natural alegría. A esto se suma el hecho de que buscó ayuda en la policía, en reiteradas ocasiones, sin obtener la máxima atención de ninguna entidad. Incluso, según varios entrevistados, realizó su última denuncia pocos días antes de morir. Leer más “​El feminicidio hay que contarlo: Misleydis, asesinada a pesar de repetidas denuncias”

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Tres palabras

13 - Foto de Humberto del Río

 

Por: Marvelis Marrero

 

Va a matarme. Dijo que iba a matarme y tiró la puerta. Me dejó el cuello ardiendo. Esta vez me apretó más de lo acostumbrado. Sus dedos se clavaron en mi piel y fue entonces cuando lo dijo: “Te mato, puta, yo sí te mato”. Por un momento pensé que era el final y hundí mis uñas en su cara. Me empujó contra la meseta y repitió las palabras que tanto le gustan: “Te mato, puta”. Su saliva se impregnó en mi cara propagando el olor a alcohol y a muerte. Ya no podía hacerle resistencia y bajé los brazos. Cuando mis ojos comenzaban a nublarse me soltó. Tosí par de veces, traté de respirar y me desplomé contra la pared. Leer más “Tres palabras”

Wendy Guerra: “¿Por qué no hay un movimiento feminista en Cuba?”

18 - Foto de Daniela Díaz

 

Por: Alas Tensas

 

La novelista Wendy Guerra se hace esta importante pregunta en el artículo “La liberación de la mujer en Cuba”, publicado en El País. Empiezarecordando cuántos trabajos pasó su madre para criarla: “Mi madre decía que la liberación de la mujer no era una consigna, sino tener una lavadora eléctrica, una lata de conservas para darle una puñalada y sacar urgente de ella un plato de comida caliente tras sus largas jornadas en la emisora donde trabajaba. […] Las presiones ideológicas, las medidas de seguridad, las multitudes la ponían muy nerviosa. ¿Al llegar a casa quéle esperaba? Una niña, nada o muy poco para cocinar y un montónde ropa por lavar, lozapor fregar a mano sin apenas detergente”. Wendy, una de las más exitosas escritoras de Cuba, invita a los lectores a revisar junto con ella el cuadro del “poder revolucionario”, y detecta el machismo generalizado en una sociedad autoritaria: “Si cierras los ojos, si tratas de recordar la jefatura política cubana ubicada en la Plaza de la Revolución, observarás, en su mayoría, hombres vestidos de verde olivo debajo del monumento a José Martí pasando revista a un desfile militar, mayoritariamente compuesto por viriles soldados”. Leer más “Wendy Guerra: “¿Por qué no hay un movimiento feminista en Cuba?””

Historia de vida de una prisionera

4 - Foto de Paolo María de la Rosa

 

Por: Iyamira Hernández Pita

 

(Mujer de cuarenta y tres años de edad, que los últimos cuatro años y dos meses ha estado interna cumpliendo una sentencia de quince años por haber dado muerte a su pareja)

 

Nací en la provincia de Camagüey, soy hija de un matrimonio de origen campesino, tengo cuatro hermanos, cuando tenía nueve años mi mamá se separó de mi papá porque este le era infiel, vinimos a vivir para La Habana, en el municipio del Cotorro en casa de mi abuela, ahí estuvimos hasta que mi mamá se vuelve a casar, hasta entonces mi madre era quien nos mantenía porque mi papá nunca lo hizo, a mí me gustaba donde yo vivía porque allí tenía mis amiguitas con las que jugaba, la gente era más servicial, me costó trabajo adaptarme, si la casa no hubiera sido de mi papá nos hubiéramos podido quedar.

Mi mamá conoció a un hombre aquí en la ciudad que era muy bueno, cariñoso con nosotras, nunca tuvo hijos y nos trató como tal, ayudaba mucho a mi mamá, nos llevaba a pasear, conversaba mucho con nosotras, nos decía cómo debíamos comportarnos, trabajar en la casa, ayudar, ser honradas, cuidar de los hijos, y nos dio mucha confianza. Mi mamá nos decía que debíamos saber atender a un hombre, complacerlo y para ello teníamos que aprender a cocinar, planchar e intimar con ellos a su debido tiempo, siempre nos dijo que debíamos cerrar bien los pies y abrir los ojos para no ser engañadas y luego sentirnos lastimadas, sobre sexo no se hablaba y yo no preguntaba, aprendí de la conversación que escuchaba de los mayores y lo que hablaba con mis amiguitas, me imaginaba la relación de pareja como mismo la veía en el televisor o escuchaba en la radio. Leer más “Historia de vida de una prisionera”